nadIA Summit: por qué la Argentina necesita una estrategia propia de inteligencia artificial

En la Universidad Torcuato Di Tella, Fundar y el CEPE presentaron nadIA con un encuentro que reunió a más de 100 referentes. Daniel Yankelevich y Eduardo Levy Yeyati debatieron sobre productividad, empleo, regulación y el lugar de la Argentina en la carrera de la IA

El pasado viernes 2 de octubre, la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) fue sede del nadIA Summit, el encuentro con el que se presentó nadIA, el nodo argentino de inteligencia artificial impulsado en conjunto por Fundar y el CEPE Di Tella (Centro de Políticas Públicas de la escuela de gobierno de la UTDT). La jornada reunió a más de 100 referentes de empresas, el sector público, organismos multilaterales y la academia alrededor de una pregunta central: qué lugar quiere ocupar la Argentina frente a una transformación global que ya está en marcha.

"Es un poco la esencia de nadIA: juntar diferentes puntos de vista, gente que viene de la academia, del gobierno, de organismos multilaterales, de empresas, y poder conversar", resumió Mariana Barrera, directora ejecutiva del CEPE, al abrir el encuentro. nadIA ya lleva adelante la primera encuesta nacional de adopción de IA en la Argentina y Uruguay y, este año, la primera encuesta de adopción de IA en pymes, junto al BID y el Observatorio Pyme.

Eduardo Levy Yeyati y Daniel Yankelevich
Eduardo Levy Yeyati y Daniel Yankelevich. Foto publicada por Fundar

El riesgo existencial, un debate "paralizante"


El panel de cierre, titulado "Adopción, regulación e impacto en la región", enfrentó a los dos impulsores del nodo: Daniel Yankelevich, investigador principal de Fundar, y Eduardo Levy Yeyati, profesor plenario de la UTDT y fundador del CEPE.

Yankelevich abrió cuestionando la discusión sobre el riesgo existencial de la IA. "Si la probabilidad de que la IA nos mate a todos es del 60%, la verdad que hablar de productividad, del impacto en educación, no importa para nada", planteó, para marcar que ese debate resulta "paralizante" y lejano. Levy Yeyati coincidió en correr el eje: "Tenemos que empezar a movernos. Estamos un poquito rezagados en el debate y en los planes de acción".

Regular para habilitar


Sobre la regulación, Levy Yeyati distinguió la discusión de "regular o no regular" de otra más concreta: la de una regulación habilitante. "Es muy difícil sacar un startup de telemedicina sabiendo los costos que implica, de la misma forma que un remedio puede causar daños en salud, si no hay una regulación", explicó, comparándolo con la industria aeronáutica o la farmacéutica, que sin un marco que acote los riesgos extremos directamente no podrían operar. "Las empresas son las que piden regulación", agregó. Yankelevich fue más filoso con la autorregulación, a propósito de episodios recientes de agentes de IA que vulneraron entornos de prueba: "La autorregulación no está funcionando".

El empleo: "lo que se crea es precarización"


Uno de los tramos más fuertes fue el del impacto laboral. Consultado sobre qué porcentaje de los empleos argentinos sustituirá la IA, Levy Yeyati fue tajante: "No tengo la menor idea, nadie lo puede saber, porque no tenemos los datos y los estudios que existen ni siquiera usan el contexto de nuestro mercado laboral, caracterizado por niveles de informalidad y precarización muy altos".

Para el economista, el verdadero riesgo local no es el desempleo masivo: "La inteligencia artificial no es que va a crear desempleo en la Argentina; lo que se crea es precarización. Acá la precarización es el buffer del desempleo". Ambos coincidieron en que los estudios internacionales de "exposición" laboral están sesgados porque ignoran la economía informal —cerca del 60% del trabajo— y las ocupaciones multitarea, los "todistas", donde la IA puede sumar productividad sin eliminar puestos. De ahí la urgencia, remarcaron, de construir datos propios: "armar nuestra propia ONET".

Data centers: no repetir el modelo de las commodities


El debate sobre infraestructura dejó una advertencia clara. Levy Yeyati diferenció los data centers de colocation —que "básicamente venden energía barata"— de los de los hyperscalers, con verdadero derrame local. "Ese es el modelo que hay que evitar, porque vamos a estar reproduciendo el modelo de vender commodities y comprar manufacturas", señaló, y recordó que el costo de la energía representa apenas el 2 o 3% del total: "Es ingenuo pensar que diciendo energía barata y bajos impuestos te vas a llenar de data centers".

Yankelevich destacó el caso de Brasil, que sacó una ley que obliga a los data centers a ceder parte de su capacidad de cómputo para uso local, y que acompañó su plan de IA con presupuesto: "No solamente hizo un plan —nosotros tenemos PowerPoints fantásticos—, además tiene un presupuesto importante". También repasó avances en Chile, Uruguay, Colombia y El Salvador.

Cooperación regional y estrategia nacional


Frente a la escala de las potencias, Levy Yeyati fue realista: "Nosotros no vamos a tener nunca esa escala, vamos a tener que compartir algunos de esos insumos. Hay que empezar a pensar cómo dejar de lado diferencias políticas y empezar a cooperar". Yankelevich evocó un antecedente histórico: en los años 80, cuando la Argentina no podía importar las supercomputadoras Cray, surgió el programa argentino-brasileño de informática. "¿Qué podríamos hacer si lo hiciéramos junto con Brasil, Paraguay, Uruguay?", se preguntó.

El reclamo de fondo fue por una estrategia nacional que hoy no existe. "La estrategia no es un papel, no es un documento hecho por IA; es primero un plan de acción que puede incluir sandboxes, datos consolidados y dinero. Tenés que poner dinero", enfatizó Levy Yeyati.

La mirada regional y las empresas


El encuentro había comenzado con una conferencia de Christian Asinelli, vicepresidente corporativo de Programación Estratégica de la CAF, que puso el foco en la productividad —"Corea tenía en 1960 un tercio de la productividad de América Latina y hoy tiene tres veces más"— y en la necesidad de coordinación regional: "La tecnología tiene que estar al servicio de los humanos, y no los humanos al servicio de la tecnología".

El tramo más aplicado estuvo a cargo de Laura Álvarez Modernel (AWS) y Mariano Casero (Finnegans), moderados por Natalia Carfi. Ambos coincidieron en que el cuello de botella ya no es el acceso a la tecnología, sino la gobernanza de los datos, la cultura organizacional y los "traductores" capaces de adaptar las herramientas a cada realidad. "Hay que empezar por el problema, no por la solución", sintetizó Álvarez Modernel.

El límite lo ponemos nosotros


Sobre el cierre, ante una pregunta por el límite de la automatización, Yankelevich dejó una reflexión que ordenó la jornada: "El límite va a estar donde queramos que esté. No tenemos que preguntarle a la IA hasta dónde puede llegar: eso tiene que ser una decisión humana". El evento contó con el apoyo de la CAF y el Consejo Federal de Inversiones, y el acompañamiento de AWS, Finnegans, Mercado Libre, Baufest, 7Puentes, ETHIX y Argencon.